Comunidad Educativa

Nuestra concepción de educación cristiana exige que el colegio sea una auténtica Comunidad Educativa, es decir, que el conjunto de estamentos que la forman se integren armónicamente y pongan en común ilusiones, objetivos y realizaciones en el marco del proyecto educativo.

La Comunidad Educativa está llamada a ser una comunidad cristiana en la que el alumnado pueda aprender a vivir como miembro de la gran comunidad de la Iglesia. La participación en la misma Eucaristía nos une fraternalmente y nos compromete a vivir siguiendo los pasos de Jesús de Nazaret.

La responsabilidad que asumimos al formar parte de esta Comunidad Educativa nos compromete a vivir los siguientes rasgos:

  • Educar desde el corazón: Cuidar la atención personal y el seguimiento a los alumnos; creer en la capacidad de crecimiento y cambio; dejarse afectar por la vida de los otros y conjugar ternura y firmeza.
  • Opción por los pobres: Sensibilidad para descubrir las necesidades del entorno más cercano y del mundo y preferencia por los que más precisan nuestra atención.
  • Paz – Reconciliación: Cuidar las relaciones con cordialidad y justicia; resolver los conflictos a través del diálogo y el perdón; cercanía y trato amable y cercano entre todos los miembros de la Comunidad Educativa.
  • Ambiente de familia: Valorar a todo el personal y cuidar la atención a las familias.
  • Responsabilidad y profesionalidad: Trabajo bien hecho; formación continua, creatividad e innovación.
  • Trabajo en equipo y gestión compartida: Reparto de tareas y asunción de responsabilidades; disponibilidad y espíritu de equipo y colaboración
  • Apertura a la trascendencia: Animar el diálogo Fe-Cultura; cuidar la formación religiosa y ofrecer experiencias de contemplación, misterio, oración, adoración…

La construcción de una auténtica Comunidad Educativa es un objetivo que nunca acabaremos de alcanzar totalmente, pero es el ideal que pretendemos y el compromiso que entre todos asumimos.