Proyecto de Interioridad

Comprobamos que la escuela no es ajena a lo que pasa en la sociedad y la sociedad está falta de silencio. Un trabajo que realiza la escuela es la integración de todas las dimensiones de la persona: ideas, experiencias, sentimientos e ideales… también del silencio tan escaso en nuestro tiempo.

En nuestros Centros trabajamos a partir de ocho valores que nos ayudan a leer la propia vida y también la de los acontecimientos que ocurren a nuestro alrededor. Estos valores son soporte para que nuestros alumnos encuentren su identidad personal y trabajen la responsabilidad, la autoestima, la reconciliación, solidaridad y la paz y aprendan a compartir, así como a valorar la propia vida y la ajena.

Nuestro carisma reparador nos impulsa a trabajar por la reconciliación con uno mismo, con los demás y con Dios, pero sabemos que esto no es posible si nuestros alumnos, educadores y familiares no son capaces de crecer en la vida interior, para colaborar al reto de dar sentido a la misma vida. Necesitamos ámbitos en los que existan experiencias que nos ayuden a descubrir la vocación humana. Queremos una educación que atienda a la interioridad, de manera que podamos leer y comprender la realidad en la que vivimos y podamos estar abiertos a la trascendencia.

En nuestra tarea educativa el objetivo es la persona. Esta preocupación por llegar a la persona va a ser la que ilumine nuestro estilo y vaya creando una pedagogía que aunque no esté recogida en ningún tratado de educación, ha estado inscrita, desde el principio, en los corazones de las Esclavas y se ha ido transmitiendo de generación en generación.